Saturday, April 4, 2009

Rey Del Excentricismo Walt Whitman




Rey Del Manicomio Walt Whitman

No a un paso de distancia de la locura sino que a una uña
Con el letrero fosforescente del manicomio a la vista
Con mi corazón rocinante y mi verbo manifacero de carbón
Persiguiendo quimeras, contendiendo remolinos reales o imaginarios
Y mis dulcineas emociones como escudo, como bandera de un barco
Pirata con destino a la isla de mis sueños purgatorios.

Soy feliz y complicado como un concierto de Bethoven en una flavela brasilera
En Tepito, cualquier esquina niuyorquina o en una reja de Mariona o Alcatraz.
Compases de carnaval y muerte, agallas y desden, besos y mordidas
Perfectamente humano, posiblemente un poco delirante
Pero alegre con mi condición sin límites de enloquecimiento facultativo.

Voy abriendo surcos, tumbando puertas con voz de trueno y eco descabellado
Pasos de dinosaurio criollo, mezcla de razas que desembocan en mi sangre
Y yo las celebro todas en cualquier lenguaje o dialecto, ya sea
Con un rap, una danza atlacatl o maya, o una zarzuela española
Con rock, cumbia, salsa, merengue, raggaeton, tango o boleros
Soy extenso, excéntrico y excelso. Hablo con el viento y bailo con las alturas.

Llevo el universo en mis glóbulos y la dualidad luz/tiniebla
Como mi chacal destino. A veces causa y otras efecto, pero siempre fiel
A los avatares de los astros, el azar, o de la raíces de mi sentir y existir.

Cuento entre mis amigos ángeles y demonios, musas y ogros, humanos y animales
A todos los quiero igual. Gente que vive la vida de cerca, seres como tú o yo.
Los celebro y aprendo, son parte de mi ecuación personal.

Nací un buen día de los muertos, la tierra tembló a mi llegada
Un escorpión, una cruz y un crisantemo como símbolo
Mas una corona de ciprés y flores silvestres ciñendo mi semblante
Rey de los espíritus y castillos encantados, rey del caos y del orden
Rey del cementerio y las estrellas, en fin, rey del manicomio más cercano.
Ese soy yo.

Lo mío es loquera aguditis al cuadrado con pronóstico reservado.
Ni yo mismo dudo de mi demencia; es mi cura existencial
Jubilosamente brindo a salud de mi sombra, y a los portales
Charcos y lagunas de mi mente en constante conflicto
Aquí estoy sin antifaz haciéndote pensar lo que quisieras olvidar
Aun así, no cambiara mi desvarío por un trillón de días normales.
Soy el rey del excentricismo complacido con mi destino.
Así soy yo.

Canta Y Olvida Las Penas


By Azael Vigil (Lito Curly) 03-14-06



!Canta! Entona la melodía de los pájaros al comenzar el día

!Canta! Mientras revisas memorias en el tiempo lejanías

!Canta! Y llora siesque llorando cantas mejor

! Canta! Y grita talvez las penas así gritando pierdan dolor



!Canta! La serenata sinfónica del gallo al sol saliente

!Canta! Y vomita la espuma rabiosa que asfixia tu coeficiente

!Canta! Como el héroe ante el batallón de centinelas

!Canta! Por que es tu canto tu caballo y tus espuelas



!Canta! Por sí la suerte ha esquivado tu estación

!Canta! Y sigue de largo que tarde o temprano, encontrara tu dirección

!Canta! Y deja las quejas, que quien mucho se queja se apendeja

!Canta! Que así cantando la fortuna se endereza.


!Canta! Siesque el cansancio ha vencido tu cordura

!Canta! Pa’ que regrese, la calma y tu postura

!Canta! A la vida, a la muerte, tu canción

!Canta! E intenta encontrarle a la existencia una razón.

Doña Sociedad Y El Chisme


Ahí va él todo un caballero
De buen vestir y admirable presencia
Aya va otro que parece un pordiosero
Pantalones en remiendo sencilla presencia.
Y fíjate que bella esa hembra
De ojos negros y figura coqueta.
Observa la que cruza la calle
Es un trago amargo pa’ quién se atreva
- a tomarla-.

Es ese el pasatiempos de doña sociedad
Juzga lo que mira y mira solo la mitad.
Nos forza a ser payasos en este circo
Que es la vida.
Robándonos la actuación
Dependiendo quien nos mira.

Nos transforma en dos
Sin nosotros querer
Y luego nos castiga
Al negarnos a ceder.

Vaya doña sociedad
Que jueguitos los que juega.
Habla mucho de igualdad
Y lo que hace es tirar piedra.
Si que doña sociedad
Parece un viejo anticuado.
Que no sabe de humildad
Y que vive en el pasado.

A esta doña sociedad
Yo le brindo aquí esta carta
Pa’ que sepa de una vez
Que yo sé que ella esta tuerta.
Doña, doña sociedad
Por favor déjenos quietos
Si la vida es de verdad
Porque entonces tanto aprieto.
Doña, doña sociedad Dé cabida a la hermandad!

Los Locos No estan Locos






Los locos no están locos

Los locos andan sueltos

Corren libres y resueltos

Construyendo castillos de asfalto

Dibujando siluetas por lo alto

Los locos andan sueltos y bien cuerdos

Entre ricos, pobres y cerdos

Genios, Santos y Lerdos

Legítimos, adoptivos y bastardos.

En el manicomio lo que hay es desquiciados

No locos.

Que les patina el coco, que se les apagó el foco

Dios santo que rebulú que alboroto

Que los locos no están locos sino que un poco

Los verdaderos locos andan sueltos

Van por la avenida cantando

Llevan los ojos ancho- abiertos

En contra-sentido marchando


De loco fue acusado Sócrates, Galileo y Jesucristo

Los locos siempre van al frente, con su fronteo y canto arisco

Los locos dicen verdades aunque les cueste la vida

Locos José Martí, Albizú Campos y Che Guevara

Locos Roque Dalton, Emiliano Zapata y Simón Bolívar


Locos los mares, Salvador Dalí, las olas y la Luna.

Loco Mozart, Hector Lavoe, Shakespeare y Bethoven

Loco Martin Luther King, Malcolm X y Cornell West

Loco Don Quijote, Thomas Paine y su Common Sense.


Que no hay duda, los locos andan sueltos y bien cuerdos

Entre ricos, pobres, ave de rapiñas y cerdos

Genios, Santos, Diablos y Lerdos

Legítimos, Adoptivos, Clonados y Bastardos.


Solo los locos se preocupan en traducir

el lenguaje celestial en términos terrestres.

Locos, loquitos ALMAS silvestres.

Insulto Pecatti: Un Mono En tu Espalda


Insulto Pecatti se apodero de mis subsestibles emociones

Corrompiendo todo cuanto ven

Volviéndome el lobo rojo del Edén.



Insulto Pecatti usureó mi quijotesco verbo

Transformándolo en el chacal del momento

Trayendo consigo malicia y espanto

Tronchando sueños multiplicando el llanto.



Tornándome esclavo del desosiego

Vulgar adjetivo imperfecto

Prisionero de la rabia de león herido

Intruso maligno. Ira macabra

Ruinas tenebrosas

Esquirlas del cavernícola primordial

Caverna y almohada invernal

Duende malévolo de circo huérfano

Parafernalia satírica de la decadencia

El colmo de la indecencia

En fin, letanía reaccionaria innecesaria

Sin prudencia.



Caramba yo que creía

Que dicho duende estaba dormido

Serpiente siempre en la mira

Que cualquier rato saca los dedos.



Insulto Pecatti siempre te ataca

Apuntando a tus debilidades.

Puntual siempre con su hacha

Furtivo llega sin novedades.



Perdón mi querido amigo

Aunque yo se que no lo merezco.

Es difícil vivir con migo

Que hasta a mi mismo da asco.



No dejo de ser humano

Aunque aspiro a lo divino

También tengo mis defectos

También sufro mis delirios.



Perdón mi querido amigo

Si ofendí a tu persona

Comparto este trozo e’ trigo

Muestra e’ mi musa, mi madona.



Insulto Pecatti, Insulto Pecatti

Mandrake de las tinieblas

Da cabida a la hermandad.

Mientras yo trabajo en controlar

Lo perdido y encontrado de mis frágiles emociones

En vuelo.

Injusticia Social (cuento corto)


Publicado: Fall 2007 BC.

Por A.V (Lito Curly)

El analfabetismo, o la falta de aprendizaje de leer y escribir, es un mal que atolondra a muchos países latinoamericanos, incluyendo los Estados Unidos. El no saber leer ni escribir en nuestra sociedad moderna, impide que las personas puedan terminar de desarrollar sus facultades como individuos. O sea, que el analfabetismo, atrasa el desarrollo intelectual y hasta a veces moral de una persona. Claro está, que hay seres excepcionales, que aún siendo analfabetos, poseen una inteligencia que sobrepasa la de muchos intelectuales académicos; pero estos casos son muy raros de encontrar. En sí, el analfabetismo es una plaga social, y quien la sufre la mayoría de las veces son las personas de bajos recursos económicos, o en el caso de la USA, grupos minoritarios en comunidades desventajosas.

Es difícil tratar de encontrar a ciencia cierta, sin caer en cinismo, cuál es la causa de tanto analfabetismo en el mundo. De lo que sí puedo comentar, es que lo que observo parece una escena sacada de alguna película mal intecionada o alguna comedia de caricaturas a la Walt Disney, en la cual el padre o jefe de la granja desconfía de sus hijos y empleados. Teme que si sus hijos aprenden a leer y escribir, éstos ya no dependerán de él y buscarán nuevos horizontes en la búsqueda de su propia felicidad. También teme que nadie se quede a trabajar en la granja hedionda a estiércol y meados de zorrillos, y que algún día, sus hijos lleguen a averiguar, y hasta reclamarle, por las tantas mentiritas piadosas, sosas y no muy cordiosas con las cuales los ha mantenido semi-esclavizados, en estado de ensueño. Teme quedarse sólo con las bestias del corral, y como medida de seguridad opta por esconder y quemar los libros y las escuelas, como pasó en la biblioteca de Alejandría en tiempos antiguos. Sin embargo, la escena está cargada de tragicómicos episodios, ya que el trato que recibe el puerco, las vacas y las gallinas, es totalmente diferente y privilegiado, pues el padre, según corre la película, siempre está más pendiente de sus animales que de sus hijos, y hasta hace esfuerzos herculianos por enseñarle a leer al puerco y a la vaca. Existe una secreta mutua admiracion entre el puerco y el padre/jefe de la granja. A la gallina la deja quieta, respetándole su derecho a cacaraquear y calentar sus huevos. El Padre, todas las tardes se sienta en el patio con un libro en la mano, se asegura que sus hijos no estén cerca, y comienza a enseñarles el abecedario y ecuaciones matemáticas sencillas, como sumar y restar. El perro, (¡ah el perro!), tiene más privilegios en la granja que los hijos. Caso curioso es que el perro es el confidente del padre, sabe leer y escribir y es el animal que más parentesco tiene, en cuestión intelectual, con el padre. Los dos se sientan a hablar bajo una Ceiba milenaria a la vera del camino por horas sin fin, pero cuando algún humano se acerca se esfuerzan por disimular ya que no quieren levantar sospecha de su congenia relación. De esta manera, el perro también sirve como espía y vigila muy de cerca a todos en la granja.

Mientras tanto, los hijos trabajan de sol a sol abonando las tierras con el sudor de sus frentes, asegurándose que los animales estén bien alimentados y cuidados, así evitar el descontento del padre. El padre cada día esta más frondoso y colorado; las seis concubinas que tiene lo adoran como a un rey de circo royal. Los hijos, mientras tanto, están flacos barrigones y con parásitos. Como dice el dicho popular, “el que no sabe es como el que no mira.,” así es de que no extrañan nada, y la vida fuera mas aya de la granja se les aparece inconcebible. Como siempre, llega el día que los hijos de los hijos de los hijos, intuitivamente, presienten que el mundo se hizo para ellos, y ellos para el mundo. Se rebelan y emprenden la búsqueda de sus esencias, y al no encontrarle sentido a la rutinaria vida de la granja, apuntan sus compases y brújulas al horizonte. Pero se marchan aún sin saber leer y escribir. El padre no los perdona y los condena a rodar por el mundo como gitanos. Luego, el padre tiene más hijos, pero ya ha aprendido la lección: esta vez les permite aprender a leer y escribir a unos pocos, pero a la mayoría la utiliza para trabajar en la granja, haciéndolo más rico y poderoso. Al final, los hijos que sí sabían leer, se dieron cuenta de la maldad e injusticia del papá para con sus hermanos, y decidieron educar y despertar a sus hermanos. Y de esta forma maravillosa y fantastica fue como terminó el analfabetismo en el mundo y reinó la paz y la hermandad por 33 siglos mas.

Lo triste del caso, es que en la realidad en la cual nos encontramos, esos hermanos ilustres son pocos y el analfabetismo todavía es una plaga prevalente en las sociedades actuales, a excepción de Cuba y otros países. Esperemos, que como en la escena que acabo de describir, el analfabetismo en el mundo sea pronto finalmente erradicado. De mi parte, como buen camarada y futuro educador, espero colaborar en esa faena gigantesca que como un tsunami se eleva frente a nuestros ojos aquí en Nueva York y nuestra América Latina. Para tal proyecto, los hermanos cubanos han desarrollado un método efectivo, por lo tanto consultarles sería imperativo, pues de que serviría reinventar la rueda si ya fue creada.

Hermafrodite (English Version)


Publicado: 11/10/2008 - 14:10


In the delivery room of the Hospital Malparaíso, an interesting thing occurs. One, out of every one hundred thousand births, is an Aphrodite’s case. This is a rare abnormality, but according to Science, “it can be corrected.” A doctor named Plutarco Machado, who also holds a degree in Theology states that, “What would be of the World, if we let a third or fourth gender spread? It would be anti-nature, anti-social, and worse of all, anti-God.” For doctor Plutarco Machado, God created men and women and finished his human creation. So, how does one explains that a child is born sometimes, with both, female and male sexual organs? At the end, God and nature are left out of this equation. The blame is usually place, arbitrarily, on the parents’ genes. In this Hospital, as in most of them, these types of cases are treated as abnormalities, as when a child is born with a cleft lip, or six toes, which may be easily treated and corrected with surgery. Usually this theme of herm-Aphrodite is the fuel to the cruelest and grotesque urban legends; it is a Taboo to talk about it in public. The subject is a frail one; one hardly finds any accurate humane reference in literature, except in Mythology. As a result, hermaphrodite is castrated as soon as is born. As soon as “It” make its entry into this blameful world of she(s) and he(s), the helpless parents of the child have to play God, and are forced to choose what sexual orientation they will want their child to grow up to be. “After all,” Dr. Plutarco argues, “it is the parents’ responsibility to amend their mistake,” (Mistake? Really!). Hence, this inhuman carnage is meticulously performed with the most sacred secrecy in the Hospital Malparaíso; the children grow up never knowing about this decisive incident in their lives. From then on, not even the parents dare to talk about it, not even in private, for they would not want people to think ill of them nor confuse their child. Soon, the affair becomes quickly suppressed and forgotten.

However, I wonder, what was going through the parents’ head, right at the moment they had to make the decision. I can only imagine the magnitude of their fears and affliction, for we are not talking about a simple circumcision here. The destiny of a human being is at stake, a fragile soul. Moved by a self defense mechanism, and rationalizations of all sorts, the drama continues. “Should we call “It,” Ramon or Ramona?” The father would say to comfort his wife with a little dark humor and a tender look on his eyes. At that moment, the mother would have lowered her eyes trying to hide her face under the stained white sheets with a half smile, blushing with innocent guilt. “I always wanted a girl,” She would answer in a hardly audible whisper. And just like that, with a little dark humor, and a look of complicity on both parts, Aphrodite is sacrificed on the vertical altar of our dear two pillar-gender-only society; a void is created in between. The void is big and imperceptible enough as to create a living hell in the lives of many goodhearted and innocent individuals. Mr. Society does not accept “deviant” behavior or individuals in his town. The interesting thing that bugs one mind is that, doctor Plutarco is also the pioneer-leading surgeon of the plastic surgery department, and sex change operation procedures. He also owns a chain of yellowish Tabloids in charged of disseminating misinformation regarding Aphrodite, on which “he/she” is portrayed as a perverse scary fetish. He has made himself and his partners a fortune. Sex change operations, males wanting to be female, and vice versa, have become a very demanding and lucrative industry in the Hospital Malparaíso. Nevertheless, doctor Plutarco is reluctant, and refuses to perform a sex change operation on his own daughter Ramona.

As I said at the beginning, in the Hospital Malparíso interesting things occurs. Nevertheless, Nature cannot be fooled, eventually it follows it natural course. Soon, Ramona became a doctor, and a famous psychologist. Last time I heard, she is now officially a he, and Dr. Plutarco has come to terms with the new age winds. Now, he is a strong advocate for gender equality and gay marriages. He is also the grandfather of three adopted Peruvian children. He and Ramon developed a wonderful relationship, after his wife was diagnosed with dementia, and a year later she died of sadness calling for Ramona, her lost child.

AMOR DE PATRIA




Dedicada a todos los immigrantes del mundo que por X razones de la vida, para bien o para mal, han tenido que abrir sus alas y dejar todo atras. Siempre cargando con nosotros ese amor intenso y gran respeto por la tierra que nos vio nacer. !Un brindis! Hermanos.

Rojizas mañanas de sol y Azules tardes de cielo

La gente y la cultura, mas el olor de su suelo

Que en ésta funesta hora atizan mi anhelo.

Las playas y el lenguaje, todo extraño de mi tierra

Profundo recuerdo que de lágrimas me aterra

Memorias bien guardadas a pesar de las guerras.

Lindas calles de polvo y piedra, de lejanos días

El progreso todo cambia, hoy solo existen en estas cosas mías

Que se apoderan de mí ser, transformándose en poesía.

Casas, casonas y caseríos, lujosos de humildad

Pisos desnudos de malicia: Gente de mucha capacidad.

Guerreros Latinos con pies de acero, echar pa’lante es su prioridad.

Tierra, mi alma, lejos estoy extrañándote

En ésta bella selva de asfalto y concreto

Aún sigo amándote, pensándote, llorándote!

¡Querer borrarte de mi mente, es pretender no haber nacido

Como atreverme un instante, tierra Linda, tierra SantaSi tú… me has PARIDO!

Cero Visibilidad:Carpe Diem


Carpe Diem -Goza de este día



Cero Visibilidad.

Na’ mas lo que dicta el instinto

Mas mis sueños de preceptor.

Con mis manías y mi historia a medias

Marchando a tientas en la penumbra

Persiguiendo el faro celestino de mis ejes

Brincando charcos, saltando murallas

Llorando risas, acosando al viento.



Sin puerto próximo en el horizonte

Con la diana de luna llena en popa

Y las constelaciones de mutuo acuerdo.



Cero visibilidad

Más que la luminaria interior

Reflejo universal, Icono de los libres pensadores

Filósofos, poetas y (locos) excéntricos.



Revisando, armando un trayecto.

Las verdades de ayer se desmoronan

Ante la cruda evidencia de hoy.



Revolucionarios del ayer

Millonarios de hoy.

Políticos de ayer

Ladrones del presente y siempre.



Cruzadas inquisitivas de archivo

Cruzadas asolapadas de delirio

Noblezas y realezas del pasado

Excusas y lechuzas del Mercado.



Cero visibilidad.

Sin percances ni trances

Soledad mi soledad

Compañera y testigo de mis romances.



Cero visibilidad

Antrum venustus.

Cero visibilidad

Tan solo búsqueda

Y soledad.

Eres Mi Delirio Loco e Inquebrantable


Eres mi delirio loco e inquebrantable

Pasión de extremo a extremo, inagotable

Eres titular en el diario de mi pensamiento

Eres singular, en cuestiones de movimiento.



Eres lluvia en mis desnudas y cálidas praderas

Refrescas mis impulsos, naturales de fiera

Eres mi delirio loco e inquebrantable

Mundo de lujuria y placer, insaciable.



Eres el orden que mi caos necesita

La caricia perfecta que tu tacto, facilita

Eres la chispa, la diosa divina

Química selecta musa serpentina.



Eres luna en mis noches sin estrellas

Consuelo de lágrimas penas y querellas

Eres cariño agua clara y florida

Ciego deseo que arrastra mi vida

Eres, eres…

Se Me Para El...Corazon

Se me para… se me para… El… (?)

Cuando me hablas al oído

Al rozar tus manos por mi piel

Cuando mis labios tocan los tuyos

Ahogando mi paladar en tu miel.



Se me para, se me para…El corazón



Al escuchar tu nombre en el viento

Cuando tu imagen inunda mi horizonte

Mis órganos se tornan ciegos-y-violentos

Loco instinto, bello instante.



Se me para, se me para… El…



Al añadirte a mis fantasías

Y te presentas desnuda y descalza

Volviéndote la Frida de mis poesías

La noche es corta y el día no basta.



Se me para, se me para…El corazón



Al contemplar tu silueta en mi mano

Mientras bailas al ritmo de mis deseos

Sin distinguir si es invierno o verano

Atada al lento andar de mis pasos.



Se me para el corazón…

Canta el gallo de alegría

Ya la braza y el tizón

Sacan chispas en la hornilla.



Se me para, se me para, el… (?)

Cuando pienso en ti.

Carta Postuma a Mi Abuelito Salvador



Hay veces que me pregunto Salvador, ¿para qué sirvieron tantas manifestaciones, tanta sangre derramada, tantas balas? ¿Para qué sirvió la muerte de Monseñor Romero? Salvador. ¿O la matanza del Mozote, los Jesuitas, las Monjas, y estudiantes por todas partes del país? ¿Por que me robaron mi juventud, Salvador? ¿Por que tuvieron que asesinar a Roque Dalton sus mismos compañeros de grupo y privarnos de uno de los mejores poetas que nuestro pulgarcito de América haya parido?

¿Para que sirvieron esos doce años de guerra entre nosotros mismos como perros y gatos peleandose por las sobras? ¡Salvador!

Para que sirvieron:


¡Tantas lagrimas de madres que perdieron a sus hijos!

¡Tanto llanto de hijos que perdieron a sus padres!

¡Tantos hermanos que perdieron un pie una mano o la cabeza!

¡Tanta lluvia de sangre y de plomo!

¡Tanta juventud castrada de vida!

¡Tantos hermanos que inmigraron, persequidos!

¡Tantas mujeres violadas y asesinadas!

¡Tanto revolucionario, Soldados y Mercenarios tirados a la garduña!

¡Tanta (Casaca, mentira) paja de la Isquierda y de la Derecha!

¡Tanto desaparecido calcinado en alguna trinchera clandestina!


¿Para qué sirvió todo eso Salvador? ¿Para que se sacrificaron mis hermanos Salvador?

Las cosas estan que arde Salvador. Sufro mucho al ver que nada ha cambiado. El terror y el miedo, todavía reina por esos lares Cuzcatlecos.

Me permito remacharle querido viejo de que no sirvió para nada Salvador. “La sociedad Salvadoreña (Y una alarmante mayoría de las sociedades Latinoamericanas) presenta un dilema muy particular. Es una sociedad que está internamente desorganizada, lo cual la pone en desventaja en cuanto a erradicar el crimen organizado, sea este perpetuado por seudo-políticos o malhechores de profesión. Hoy por hoy no se sabe quién es quién.” Imaginese usted Salvador, que ingratitud. La misma mierda de siempre. Si el Dr. Zeno Gandía (1855-1930), utiliza “La Charca” (1894), como metáfora para referirse al Puerto Rico de sus días, al yo escribir una para referirme a El Salvador de mis días la llamaría “La Letrina,” Salvador.

Ya sé que usted dirá que soy un poco pesimista y quizás tenga razón, pero déjeme decirle, de que me da ira, ver a mi país estancado en la mierda, se me rompe el corazón y la razón ver la misma historia acangrinar mi terruño adorado y el resto de América. Las cosas han cambiado Salvador pero el verdugo sigue intacto: El Hambre, la mentira, el crimen impune, la política del poderoso, la corrupción en las altas esferas que se vuelve el pan de cada día, el odio vertido contra la misma sangre, en fin, parálisis masiva y violencia copiada y desenfrenada sin atino. La situación está carbón, y aun nadie se atreve a decir nada. La libertad de expresión es tan solo una frase sin sentido, un creer en pajaritos preñados. Aquí la única libertad de que el individuo goza es para aguantar hambre, humillaciones, servidumbres, manipulaciones y la seguridad de que si habré la boca para quejarse, se le llenara de plomo y silencio.

Espero no le quite el sueño mis comentarios vernaculenses diaboliquenses sin pan ni nueces barníz o heces como voses enseñastes Salvador. Tan solo quería comunicares pa’ que entendieres lo que pasares por estos lares. Te extraño viejo Salvador. Recuerdo cuando me decías, “Cuipidapatepe popor epesopos lapadopos. ¡Jepesupus tepe cuipidepe!

¡Ipai Lopov Yupu!.” Te recuerdo Salvador por que vives dentro de mí, por que soy parte de ti. Por que a pesar del tiempo, la savia y bravía de tu verbo aun perdura en mis labios.

Paz y amor viejo.


Sipinceperapamepentepe,

Lipitopo Cupurlypi

A Fallen Angel in Brooklyn (short story)


Publicado: 16/10/2008 - 15:10
A Fallen Angel

By Azael Alberto Vigil (2002)

Adam Santa Maria is a homeless person that lives in the streets of Coney Island, Brooklyn. He sleeps wherever the night finds him. He is approximately thirty-three years old, five and a half feet tall, and according to the police profile, “A Latino with a heavy accent.” Many think he is Puerto Rican, others think he is Mexican, but Adam considers himself a man of the world, and hates to explain his nationality to any-one, which is one of the reasons why he has landed in jail more than a dozen times. The truth is that he is a Salvadorian political immigrant that came in the first massive immigration wave of 1983. His dress code goes hand in hand with his social status, an over-used T- shirt with the Che Guevara picture almost unnoticeable in the front, stone washed jeans with holes on the knees, a New York Yankee hat from the 60’s, and a pair of un-matching shoes without laces nor socks. An old fashion red rosary hangs from his neck. On first impression, Adam does not resemble a typical homeless, he has what many people call charisma, a good nature and an unexhausted sense of humor. He gives the impressions of one who has been raised in a very religious home, however, he would never talk about his past or future, he lives the moment. When I asked him why he was living on the streets, he got serious for three seconds and then said, “Society is crooked my friend, so I opted to drop out of the rat race.” Then he smiled and pocked the dollar bill I have given him and ran across the street to the liquor store. “What a shame” I said to myself, and went back home to my family without giving it a second thought.

About three weeks later, as I was coming out of Sunday mass I bumped into Adam again. This time, He was standing in the corner looking all shaky, in a very not good shape. As soon as he caught a glance at me, he approached and asked me for money so he could get something to eat. Knowing well his inclination to alcohol, I desired to take him personally to a place where he could actually eat. (Now, the liquor store clerk was probably cursing at me for deflecting his customer, but I paid no attention to it.) We walked a few blocks to a restaurant near by, and I ordered for Adam one of those soups that is famous for its capacity to extinguish the worse of hangovers. After he finished the soup, he became more eloquent and started asking me questions. Weird questions I must say. “Did you know?” he started saying, with the gesture of a philosopher “that according to Erick Frum, the Catholic church is one of the richest institutions on Earth?”

“No, I did not know,” I replied, while trying to figure out where was the conversation heading, or what was the point of Adam question. He continued, “Well, now you know my friend, and I will tell what else I think.” At this point, I realized that perhaps it would have been better for me to have use the church side exit door instead; in order to avoid Adam’s blaspheme rhetoric. However, it was too late and Adam had so much to say.

“Jesus gave everything he had to the people, even his own life. He cured the sick, fed the hungry, forgave the sinners and was out looking for new souls to transform their lives. Jesus did not believe in earthly richest or luxuries. Jesus was the Son of God my friend, and his love is been mistranslated, and worse of all, misunderstood by most people. God is love I heard a good priest once said.” On this small pause, I felt the need to interrupt Adam conversation, but he was transfixed and did not allowed me space to interfere, so he kept on talking, “If the church uses all the money they have made throughout the centuries to better the lives of its most unlucky members, the world will be a better place. I am sure that is what Jesus will do. He would help those who cannot help themselves in every aspect. Some people say that the Church is a rehab for sinners, but what I see is that sometimes resemble a club for the blind.” After hearing this, “Adam,” I said, trying not to loose my temper with all the slanders that were coming out of his mouth. “Have you ever heard about free will? People are free to come to church if they want to; it is up to them. The Church is still trying to carry out Jesus’ message, but the times have change, this is not ancient Jerusalem. Moreover, about the money that you are talking about, do not forget that there are bills that need to be paid, electricity and heat, for example. In today’s society, nothing is free, you know that.” While I was talking, Adam kept his head down as a sign that he was listening, but I could sense his uneasiness by the way he breathed. He kept looking out the door often. In a fruitless effort to keep him interested in conversation, I tried to change the subject, for talking about religion or politic between friends only leads to misunderstanding and broken relationships, a great misfortune of course. Where is your family, anyway? I asked, attempting to evade taboo subjects. However, he would not answer. Do you believe in a higher being? I asked again. He skipped the first question, but to the second he replied. “I used to be Catholic and maybe I still am because I was baptized you know, but the church’s Priest in the town I grew up, refused to let me in to hear the mass.” Adam’s eyes got watery and his voice began to sound broken. “What fault did you commit for the priest to deny you access to the church?” I said. He looked into my eyes for a few seconds, took a deep breath and somehow found courage to spit out the suffering that have been inflicted upon him by some unscrupulous, loveless creature posing as Jesus’ ambassador. “My only fault was to go to mass without shoes,” He answered trying to withhold his tears. “My parents were very poor so I did not own a pair. I remembered how embarrassed my mother got when ‘El Cura’ said in his Sunday sermon that to come to the house of God, one must come in the best attire, and at least wearing a pair of shoes.” My heart sank into sadness listening to Adam, and I wanted him to stop talking, but he continued. “Although he did not say it to me directly, he was talking while looking at my naked feet and everyone laughed. That was the last time my feet ever touched the church floor. Nevertheless, I have never stopped praying to Jesus and Mary. You see my friend, my only sin was to be born poor, and when I went to Jesus’ house looking for him, the doorman there in charge, treated me as a leper and shot the door on my face. Too bad, because my mother always thought that I would grow up to be one of Jesus soldiers, and to be honest, deep in my heart I feel like one. Even though, from a simple look my appearance might deceive most people. That is why I get so mad and sick, and denounce the atrocities I’ve seen and keep seen in this world, and I don’t care if the Inquisition burns me at the stake.” “What Inquisition?” I said, already alarmed. Adam had been talking for a while, and I had been listening attentively, even though I knew that people who drank a lot of alcohol tend to often hallucinate and talk disparate. He responded with, “Yes! Inquisition my friend, you don’t know that.” I told him that I had read about the Spanish Inquisition in history books, but that was all, simply history. He laughed and told me to re-read history. I felt like an ignorant and wanted to end the conversation right away, so I looked at my wristwatch, and Adam got the message. “Vaya con Jesus,” Said Adam. “May Jesus be with you too,” I said and we parted our different ways. On this particular day, the summer Sun was happily shining, the sky was clear blue, and flocks of white and black doves were flying playfully and peacefully in the same direction Adam was heading. I could not help a sudden presentiment of a good omen in the horizon. I said a prayer for Adam that day.

Three weeks went by again, and every time I came out of Sunday mass, as an instinct reflex, I would turn my head to the corner where I saw Adam last time, to no avail. Somehow the image of a man beaten up by bitter circumstances, and men-made cruelty kept popping up in my head. Poor Adam, he was one of the many souls, who take out on themselves all the anger and hopeless they see in the world by trying to drown their misery in alcohol or drugs. Adam has the type of tortured soul, who would try any method, just to numb his emotions, and to avoid thinking. I felt a strong urge to help him find his way “home”(back to himself), but I did not know what to do. When I got back to my house from church, I was surprised to find a note hanging in the front door. Apparently, somebody left it there for me to find it. The note read something like this: “A man enjoying a reputation for eloquence takes his position before a human judge with a crowd of men standing round and attacks his opponent with ferocious animosity. He is extremely vigilant in precautions against some error in language, but is indifferent to the possibility that the emotional force of his mind may bring about a man’s execution.” (St. Agustin, p, 21.) At the feet of the note said: “Adam Santa Maria. I had a dream and need to discuss it with you.” I was shocked because I could not figure out how Adam knew where I lived. I wanted to speak with him. Perhaps he had desired to join one of those peaceful groups that provide help to people in his condition, AA or other rehab center. On the other hand, maybe his dream was to go back to his family. I was eager to know what was on his mind, but I had no idea where to find him. I went out to look for him in the immense street crowd, but he was invisible to my eyes, I could not find him anywhere. What does the note intended to communicate to me? I kept thinking. Was there a hidden message in it? San Agustin? Wow! I had no idea Adam read such a heavy duty books. I guess there were many things I did not know about him, or any other people who lives on the streets. The days went by like turtles in a marathon while I waited for his return.

On the third day of the third month of the year, as I was walking on the boardwalk in Coney Island, one of my habits after Sunday mass, a hand gently tapped my shoulder. I turned to see who it was, and Adam was walking right behind my shadow. “Hello, my friend!” he said in a happy tone. I handed out my hand to salute him, man! Was I glad to see him! We walked side-by-side talking about the latest incidents in our lives. He looked in better shape than last time we talked in the restaurant. We finally sat on a bench facing the beach. He took out a piece of paper where he had written, according to him, “The plan to save the world.” To be honest, I thought he was kidding, and I guess he sensed my disbelief because right away he told me what his whole plan about was.

“Look my friend,” said Adam in a very serious tone of voice, sounding semi-prophetic. “I finally figured out what the church can do with all the money it has. It is a very simple plan. I am surprise that this idea has not occurred to any one in Rome or Washington yet, or maybe it has and we do not know about it.” What that hell I have gotten my self into, I said to myself while he continued, “I saw a vivid dream the other night while riding the train and decided to write it down, so I would not forget it the next day. In my dream, there was a group of celestial beings doing Jesus work in the most modern way, totally in another level my friend. Spiritual leaders and healers, Scientist, Psychologists, Social reformers, Teachers, Billionaires, Poets, Writers, Artists, Philosophers, Film Producers and a lot of other people from all walks of life, working together to build G-d’s Kingdom here on earth. They all believe in the incorruptibility of the soul, well aware that flesh is what makes people sin. They were carrying a white color flag with red ancient letters on the top, and a red rose in the center; I think it said Universal forgiveness on it. In my dream, I saw them going out, like Jesus did, and create miracles in the modern way, that is, helping people find their way back to themselves. The way they did so was by using all the resources in their power to change any negative circumstance surrounding the life of a Christian and non-Christian person. I can only see it in my head the way they operated; all I can say is that this group is really a miracle maker spiritual machine. They know about every malady of the soul and know how to heal them. The persons that are treated never knows that is been treated, and that is what helps keep his/her free will to stay intact. After the person’s external forces that create evil in their life is been removed, the soul is free to choose.” Again, at this moment, I felt the need to stop Adam from talking for I was getting dizzy already with his wishful –thinking utopian theory. So “Adam,” I say, “are you sure you are not using drugs?” He gave me a dirty look and wanted to continue, but I stopped him with another question. “So what is your plan?” “My plan is that all the money the church has and keeps accumulating, it should be use for saving souls. A sort of opposite of what the Inquisition [does] used to do. Instead of looking for people to destroy, it would (aided by technology and human capital) look for people who are striving to better themselves and help them to achieve their spiritual goal. They should use the money this way, and not to build big cathedrals with painted well-fed naked angels hanging from the ceilings, while the rest of us die slowly with an empty stomach. I am talking about real angels, doing what (according to some ancient accounts) the Apostle used to do, real miracles in the name of Jesus.” Adam’s eyes looked transfixed in the distance, as if he was actually seeing what he was talking about it. I guess Adam realized that I was not comfortable with the subject at hand and said, “You think I am crazy, don’t you?” Then he ripped off the paper he had in his hand, where he had written his dream, and walked away. I stood there motionless hearing the soft sounds of the waves hit the shore. I looked up to the sky and said a prayer for Adam once more, for I thought he was possessed. At the same time, a popular song was playing in a radio nearby, I couldn’t help paying attention to the lyrics: “What if God was one of us- just a slob like one of us- just a stranger on the bus trying to make his way home.” As I was hearing this song, my eyes became watery. I wanted to run after Adam, and keep listening to him no matter how senseless his topic was, and maybe take him to church to get him exorcized, but he had already disappeared the same way he had appeared, unannounced and suddenly. I never saw him again, and the note, the only physical evidence of his interaction between us, became just a blank empty piece of paper, an irrational thought. Today, when I think of him I wonder whether Adam really existed or if it is just a product of my wild imagination.

Clemencia Exige Coqui Clemente (cuento de un recluso)

Clemencia exige Coquí Clemente

Cada vez que escucho la palabra clemencia, automáticamente se me presenta en la mente algo así como una melodía celestial, como una ventana de luz. Quizás por eso, en toda ocasión que tropiezo con dicha palabra cuando leo revistas, periódicos o manuscritos académicos, siempre termino de leer el resto del artículo muy lleno de gozo de saber que una buena obra se ha llevado acabo. Dicen los que saben que, “La clemencia redime, tanto a la víctima como al victimario.”

La historia que les voy a contar de Coquí Clemente, fácilmente pudiera ser una historia de ficción, pero la realidad se antepone. Resulta que a Coquí lo metieron preso en 1986, por cargos de posesión de drogas. A todo el mundo en la vecindad se le cayó la quijada, ya que Coquí era un chico muy estudioso y de buenas compañías. La cosa se puso peor. Bajo la ley Rockefeller, creada por el gran filántropo, Don Nelson Rockefeller hace un poquito más de treinta años atrás antes de que este muriera mientras le hacia furiosamente el sexo a su secretaria privada, la justicia se volvio injusticia. El caso es que a Coquí (le recetaron) lo sentenciaron a “15 to life, for a non-violent drug offense.” Años más tarde, Coquí le contaba a sus padres desde la calcel, acerca de cómo había caído en tal desgracia. “Después que terminamos de ver con mis amigos la película de Al Pacino, “Scarface”, mi filosofía de la vida cambió para siempre.” Al terminar de decir esto, todavía un poco avergonzado y con lágrimas en los ojos, Coquí se llevó las manos a la cabeza, mientras los padres contenían el llanto con esfuerzos fútiles. Ellos no acababan de entender como un muchachito que tenía todo el futuro por delante, en un relámpago se le troncó la vida. Coquí tenía un historial excelente, y era miembro activo en el coro de la iglesia del barrio. En su familia, nunca nadie había tenido problemas con la justicia, ahora él se había convertido en la oveja negra. Les contó a sus padres que accedió y aceptó, impulsado por la ignorancia de su juventud y la vasta terapia de un par de amiguillos, a llevar un sobre de correo a cierta dirección. Al llegar a la dirección, fue arrestado por policías encubiertos. En el sobre iba una onza de cocaína pura. Era la primera vez que Coquí se atrevía a semejante indiscreción y, según cuentan, fue tirado a los tiburones por un amigo falso que deseaba quedarse con su novia.

El fiscal que atendió el caso fue elevado de rango, ya que según los casos que gane, así crece el tamaño de sus bolsillos y su rango de autoridad en la guerra contra las drogas. El caso curioso es que bajo la Ley Rockefeller, el que impone la sentencia es el mismo abogado que hace la acusación. El juez es sólo pantalla. De más está decir que más del 94 por ciento de los encarcelados bajo esta ley son latinos y negros. Y aunque la ley fue creada para disminuir el uso y la venta de las drogas, en realidad no es eso lo que ha ocurrido. El que cae, la mayoría de las veces es siempre el inocente que no mide las consecuencias de sus actos y que carece de conexiones para esquivar la prisión. Cómo quisiera Coquí tener las mismas conexiones que la NYU “Pot Princes,” La Princesa de la Mariguana, Julia Diasco, quien fue sentenciada a un tratamiento de rehabilitación y cinco años de libertad bajo palabra, en vez de una sentencia de 25 años por los 8 cargos separados por la venta de drogas. Como sueña Coquí con la suerte del “Governor Pataki’s former Rockefeller Law spokesperson who was busted for buying crack cocaine and sentenced to a 250-dollar fine and treatment (Gotham Gazette). En fin, cómo sueña Coquí con la igualdad y clemencia para todos, y no solo unos pocos selectos.

Hay que revisar esta ley muy de cerca y hacerle los cambios necesarios, y evitar que miles de ciudadanos sean castigados con sentencias mucho más injustas que la falta cometida. Como dicen en el lenguaje jurídico inglés, “Let the punishment fit the crime.” Y no, “Let the punishment become the crime.” “Que la sentencia sea equitativa con el crimen y no dejar que la sentencia se vuelva el crimen.”

A lo mejor, si Nelson Rockefeller estuviera vivo, si se hubiera resistido de revolcarse en el escritorio con su concubina (ya que murió, según versiones verídicas, un segundo antes de eyacular) y viera hoy como su proyectito de ley se ha vuelto un negocio turbio y redondo, tanto para los “prosecutors” (Fiscales) como para los “prison complex developers,” (Los constructores de prisiones) lo más seguro, que sugiriera una reforma justa, una clemencia. ¿Y qué tal si los “prosecutors” fueran los mismos inversionistas de los “prison complex developers?”, entonces si sería un negocio cuadrado, digno de magnates del nuevo mundo.

Yo, mientras tanto, espero que Dios encuentre clemencia en su corazón para perdonar y recibir el alma de don Nelsito Rockefeller por la cagadita de ley que nos dejó. El otro día me tropecé con Doña Taína, la madre de Coquí, y cuando le pregunte acerca de su hijo me contestó, “ Clemencia exige Coquí Clemente!”

Hermafrodita Y La Sociedad Moderna (cuento)


Hermafrodita Versión en Español.



En la sala de partos del Hospital Malparaíso, cosas interesantes ocurren. Uno, en cada 33 mil partos, resulta ser un caso de hermafrodita. Esta es una “anormalidad” bastante rara, pero que según la Ciencia, “puede ser corregida.” Un doctor llamado Plutarco Machado, quien también tiene un doctorado en Teología, opina fuertemente, “¿que sería de este mundo si dejáramos esparcir un tercer genero sexual? Sería en contra de la naturaleza, contra las normas de la sociedad, y mas peor todavía, en contra de los designios de Dios.” Como podemos observar, para el doctor Plutarco Machado, Dios creó al hombre y a la mujer y ahí terminó su creación humana. Entonces cabe preguntarse, ¿como uno puede explicar que hay ocasiones en las cuales un recién nacido viene al mundo con ambos órganos sexuales, hembra y barón? Al final, claro, Dios y la Naturaleza son eliminados de la ecuación, y la culpa es depositada, arbitrariamente, en los genes reproductivos de los padres. En este hospital, como en la mayoría, estos tipos de casos son tratados como anormalidades, como cuando un bebe nace con seis dedos o tres orejas lo cual puede ser solucionado y corregido si son tratados con cirugía plástica re-estructural. Usualmente, este tema de hermafrodita es gasolina y dinamita que explota en los más grotescos y crueles mitos y bromas de mal gusto. Es un tabú hablar de ello en público. El tópico es bastante delicado y complicado, y cuando uno trata de buscar fuentes de información referentes a este tema en Literatura médica, excepto en Mitología, lo único que encuentra son vulgares opiniones tropezadas.

Como resultado, hermafrodita es castrado tan pronto asoma en este mundo. Tan pronto, “El/Ella” hace su entrada a este mundo convicto de “Ellos” y “Ellas,” los confundidos padres de la criatura tienen que hacerla de Dios y decidir, forzosamente, que orientación sexual ellos quieren que su recién crío sea cuando crezca. “Después de todo,” Dr. Plutarco argumenta, “es la responsabilidad de los padres enmendar tal error.” (¿Error, pero cual error?). A partir de aquí, esta carnicería humana es meticulosamente practicada como un sagrado secreto en el Hospital Malparáiso. Esta práctica es más celosamente guardada que el Juramento Hipocrático que hacen los médicos al graduarse. Los individuos crecen sin saber nunca sobre este incidente decisivo en sus vidas. Se vuelve un secreto de secretos. Ni siquiera los padres se atreven a discutir el asunto en privado, mucho menos en público, pues no quieren ser vistos por sus vecinos como gente extraña ni tampoco quieren confundir a su cría. De inmediato, la trama rápidamente es suprimida y relegada a las esferas del subconsciente, tal y cual nunca ocurrió.

Sin embargo, yo me pregunto, ¿que habrá cruzado por la mente de estos indefensos y confusos padres en el mismo momento de tomar dicha decisión? Solamente puedo imaginarme la magnitud de sus dudas y ansiedades, pues no estamos hablando de una simple circumcicion o corrección de dedos. El destino de un ser humano esta en juego, una alma frágil e inocente. Persuadidos por mecanismos sicológicos de auto defensa y excusas de toda clase, la drama continua. “¿Como nombraremos al bebe, Ramón o Ramona?” Le dice el padre a la madre tratando de confortarla con una leve sonrisa en los labios y un humor semi-oscuro en los ojos. En ese instante, la madre ha de haber bajado la mirada tratando de ocultar la cara debajo de las ya manchadas sabanas blancas, y con una media sonrisa e inocente culpa responde: “Yo siempre quise tener una niña.” Al admitir su preferencia sexual, su voz tomó matices de un susurro casi audible lleno de cubierto pavor. Y así, en un santiamén, con un poquito de humor sombrío y la complicidad de ambas partes, Hermafrodita es sacrificada en al altar vertical de nuestra querida sociedad de dos-pilares -solamente, con sus dos géneros exclusivos. Un abismo es creado en el medio. El abismo es tan profundo e imperceptible, lo suficiente como para crear un infierno viviente en la vida de muchos individuos con buen corazón y natural inocencia. El señor Sociedad no acepta ni admite “raros” comportamientos o individuos en su pueblo.

Lo que si suena “raro,” e interesante de notar es que el Dr. Plutarco es el pionero y sobresaliente especialista en cirugías plásticas y procedimientos de cambios de sexo. Además, también es el propietario de una cadena de “tabloides” encargadas de diseminar desinformación sobre hermafrodita. El/Ella es mostrado como un fetish de otro mundo. Dr. Plutarco ha hecho una exorbitante fortuna, y sus socios están muy contentos con el. Las operaciones de cambio de sexo, hombres deseando ser mujeres y mujeres deseando ser hombres se ha convertido en una lucrativa y demandante industria en el Hospital Malparaíso. Está en ascendencia como la espuma de las nuves. No obstante, Dr. Plutarco se rehúsa rotundamente a practicar una operación de cambio de sexo a su propia hija Ramona.

Como les dije al principio de esta historia, en el Hospital Malparaíso, cosas interesantes ocurren. Pero algo si es cierto, a la Naturaleza, no se le puede coger de tonta y tarde o temprano sigue su rumbo natural. Al pasar el tiempo, Ramona se hizo una famosísima sicóloga y excelentísima sexóloga. La última vez que yo oí hablar de ella, ya no era Ramona sino oficialmente Ramón.

En el otro extremo, Dr. Plutarco ha reflexionado acerca de los desconocidos vientos de la nueva era que están soplando, cada vez mas fuertes, y ha desarrollado una relación saludable con su hijo Ramón quien ha adoptado tres niños peruanos con su esposa Minerva.

Después que su esposa fue diagnosticada con demencia y un año mas tarde murió de tristeza gritando el nombre de Ramona, su hija perdida, Dr. Plutarco se ha vuelto un voraz defensor de la igualdad de derechos de matrimonio entre personas del mismo sexo y no se cansa de vociferar que las personas gays también son hijos de Dios. Peor aun, esta trabajando en una tesis para el Colegio de Teología Santus Peccatis, en la cual intenta probar la dualidad de la sexualidad de Dios. Segun Dr. Plutarco, y el punto principal de su tesis, Dios es hermafrodita nos guste o no, ya que hombre y mujer estamos hechos en su bella imagen. Mientras tanto, yo, en lo personal, no estoy muy de acuerdo con el Dr. Plutarco referente a la sexualida de Dios, y hasta me atrevería afirmar que ya se le están "pelando los cables." Me parece que si sigue con su afán, terminara como su esposa: Loco.

Que opina usted?

DOMESTICANDO A LA BESTIA (cuento)

Domesticando la bestia
En mi vida han habido, y siguen habiendo, varios momentos en los cuales me he salido de mis “casillas,” y he terminado dañando una buena conversación, el inicio de una amistad nueva, y hasta me he ganado cantidad de “enemiguillos.” Resulta que soy alérgico a las injusticias y los abusos, ya sean celestiales o terrenales, y cuando me encuentro frente a un episodio de esta índole, ciegamente pierdo los estribos y suelto la lengua, denunciantemente. En más de alguna ocasión he exagerado o mal entendido la situación y he reaccionado impulsívamente con verbos de combate y retórica dracónica. Horas más tarde, me he dado cuenta de que estaba ahogándome en un vaso de agua, y que la situación no merecía la respuesta que le adherí. ¡“La cagué otra vez!” Me digo en mis adentros. Claro está que no todas las veces he estado equivocado, lo que pasa es que en muchas ocasiones, a la hora de hablar, dejo que mis emociones dicten mis palabras y mis reaciones. Y mis emociones, siendo ellas iracundas, guerreras y bohemias se cierran al argumento racional. Termino sintiéndome como un simple Bufón, como un fenómeno patológico incapaz de sincronizar y alinear las emociones a un argumento dialéctico. Como alguien que no puede articular y defender sus conceptos clara y eficazmente en un grupo de individuos. Muchas veces tengo bastas razones para defender mi estancia, pero en la manera en que lo hago fallo. El tono de mi voz se torna áspero y agresivo. Mis ojos irradian llamas que queman todo cuanto enfocan, tal si fuesen víctima de agravío. “Se me sale el Indio Atlacatl,” o quizás es la bestia en mí, y mi argumento pierde peso y sustancia.

En esta ocasión particular, había sido invitado a participar en una reunión multiétnica y racial, con vistas a discutir y tratar de proponer soluciones a temas concernientes a los problemas culturales existentes en la sociedad actual. Por lo menos, eso era lo que yo creía y tenía por entendido que sucedía en tales reuniones. Eso era lo que había leído en todos los avisos de La Prensa Grafica y el New York Times. O sea que el lema era “Hermandad y Diversidad.” Yo, que siempre estoy buscando conocer y saber de esta clase de “temas” y “lemas,” terminé aceptando y concurriendo a mi primera y última reunión en la logia Herencia 23 de Manhattan.

De primera impresión, me fascinó el local. Estaba elegante y románicamente diseñado; parecía un salon Royal. Mientras esperaba en la ante-sala sentado en un cómodo sofá estilo revolución francesa, observaba extasiado cada detalle de los símbolos arcaicos que adornaban el cielo ante-saleño. Hacía esfuerzos por controlar mi postura y mis emociones. Percibí una estatua de George Washington de aproximadamente 10 pies de altura color oro adornando el cuarto adyacente que me causó escalofríos y asombro. De repente, comprendí que había olvidado la corbata y que debí haber dejado mi boina en casa, pues parecía ser de que dicho lugar era de caché y altas esferas. Igual, proseguí, aunque daba por sentado que mi indumentaria sin duda me ubicaba de facto, en posición desfavorable.

Al estar todos ya reunidos me dí cuenta que, a excepción de mí persona, todos vestían (parecían pingüinos) trajes elegantes de tres piezas; yo parecía un lunar oscuro en la luna en medio de tanta opulencia marfilesca. A muchos, de los sentados a la derecha, no les gustó el hecho de que yo no me removiera la boina de mi testa y lo tomaron como un improperio. Los de la izquierda no le dieron importancia y hasta parecían disfrutar mi afronte. Sin embargo, yo había pre-meditado lo de la boina e intentaba medir el nivel de tolerancia en el grupo. El hielo se despiñicó cuando pregunté a qué hora llegarían los delegados de los negros, los puertorriqueños, los sur americanos, los mejicanos, y de otros grupos importantes como los dominicanos, por ejemplo. De presto, el aire se volvió irrespirable, y las miradas irradiaban desdén. Implícitamente fui acusado de comunista, socialista y utopista por un suramericano que se creía anglosajón, y arremetió contra mí con sátiras y juegos psicólogicos de escuela parvularia, cual si yo fuese un indito ignorante que recién cruzó el río. ¡Que sorpresa la que se llevó! [yo estimo que todavía sueña conmigo]. Demás está decir que este señor Quiteño pertenecía al grupo de la derecha y se hartaba lleno de arrogancia sermoneándome que El era miembro de tercer grado por 33 años, y que yo talvez no daría la talla. Ahí estaba ya el grupo completo: muchos blancos y otros pálidos {de piel. Todos parecían fantasmas sin gracia alguna, como si le huyeran al sol al mejor estilo conde drácula. Estallé de ira y casi les grité de que la dicha “Hermandad” y “Diversidad” que tanto hablaban y se adjudicaban sólo era cierto en papel y no en sus prácticas, y me marché. O quizás me marcharon, no lo sé.

De regreso a casa mientras viajaba en el metro, recapacité y caí en cuenta: No era para tanto. Ahora trato cada día de mantener mis emociones bajo control, tratando de pensar antes de hablar y no vice-versa. Trato de practicar la tolerancia a diario, pero cuando me encuentro frente a frente con una escena como la antes descrita, mi erupción emocional se posesiona de mi ser como Cristo en templo filistino, y entonces derrocho todo a mi alrededor. Tengo que tener más cuidado o terminaré como Jesús en Golgotha. Lo cierto es, de que existen organizaciones las cuales requieren y demandan como requisito primordial, o como piedra angular de su existencia, que los nuevos miembros carezcan de mente critica e inquisitiva y por ende le imponen la mentalidad colectiva del grupo. No hay espacio para individuos con libre pensamiento, el grupo significa todo, tal parece una suma de ceros nada fraternal.

Se Esfumo El Amor De Tu Pecho

Difícil de aceptar

Que mis palabras

Se hayan vuelto piedras

Que golpean tus oídos.

Y mis caricias

Reproches

Que no aceptan

Tus sentidos.

Difíciles es más aun

Tu semblante

De cruda indiferencia

Añoro, como añoro

Aquellos ojos de inocencia.

Sin quererlo me siento

Un Judas

Cupido me dice

No llores

Estoy al borde

De la locura

Amor, amor

Por favor

No me ignores.

Sé que poco a poco

En ti muero

Y me llena de tristeza

Pues mi amor fue

Y es sincero

De los pies a la cabeza.

Te marchas de mis brazos

Que tanto te estrecharon

Esquivas mis ojos

Que mucho te adoraron

Desprecias mis caricias

Que un día disfrutabas

Rompes mis intenciones

Las reduces a nada.

Te marchas de mis brazos

Saber no quieres de ellos

Mis besos no encuentran

Tus pasos

Y yo a seguir, me niego

Me niego, sin ti.

Oigo tus pasos en la distancia.

Oigo tus pasos en la distancia.

Difícil de aceptar

Que mis palabras

Se hayan vuelto piedras

Que golpean

Tus oídos

Y mis caricias

Reproches

Que no aceptan

Tus sentidos.

LIBERTAD DE EXPRESION


Ante poderes opresores que apuntan a privar a los ciudadanos de los derechos más básicos para subsistir, forzándolos a una perpetua esclavitud y lenta desmoralización, el derecho del ciudadadano se ratifica en protesta. Ante la explotación material y espiritual despiadada del fuerte contra el más débil e indefenso, quedarse de pasivo espectador es volverse cómplice. Hay momentos en la historia, que un grupo de ciudadanos aunan fuerzas y cambian el rumbo de una sociedad, una organización o un país. También, hay momentos en la historia (y siguen habiendo) en los cuales a estos grupos protestantes/manifestantes se les ha oprimido, perseguido y hasta asesinado por el simple hecho de que ciertos intereses “invisibles” en la sociedad se sienten amenazados. Sea como sea, lo cierto es que siempre hay gente dispuestas a arriesgar sus vidas para defender una causa justa, como también las hay que simplemente por abrir la boca y demandar tus derechos te dan un par de tiros, o te echan a los “bulldogs.”

La primera vez que tuve la oportunidad de presenciar una manifestación, apenas tenía once años y vivía en un pueblito de El Salvador llamado Jiquilisco, pero yo le llamo cariñosamente Jiquilix City. Recuerdo que me dirigía hacia el mercado, cerca de la plaza, a comprar tortillas, y mi madre me había dicho que no fuera a demorarme demasiado. Yo tenía la inocente manía de que cada vez que me mandaban a cualquier mandado fuera de casa, tardaba más tiempo de lo necesario, usualmente me quedaba jugando balón-pie en la calle con otros chavalitos. En más de alguna ocasión llegué a olvidar lo que mi madre me había mandado a hacer. En otras, perdía el dinero de la compra. Claro, lo perdía jugando cartas o dados. La cuestión es que me causó gran emoción ver el murmullo de gentes con toda clase de carteles, y gritando, “!Justicia! ¡Justicia!” Unos se cubrían el rostro con máscaras negras, otros rojas, algunos llevaban sombrero y otros (las mujeres) con sombrillas negras para protegerse de las inclemencias del sol. Hacía un calor del carey; yo observaba todo desde el portal del cine, a cuadra y media de la iglesia la cual estaba situada a un costado del mercado. Todavía no había comprado las tortillas, y cuando ví al gentío, instintivamente me uní a ellos creyendo que era un carnaval de fiestas patronales. Participaban toda clase de personas, desde el más joven hasta el más viejo, hombres, mujeres y niños. Era un río de seres humanos en busca de libertad y justicia y un futuro mejor. Era la máxima expresión de un pueblo oprimido e intimidado por sus gobernantes de puesto.

Inmediatamente de mi ingreso a la manifestación, un joven me dio un cartel con letras rojas, lo tomé como gesto de buena voluntad y le dije gracias. No había caminado una cuadra con ellos cuando ya iba echándoles segunda voz con ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Qué viva el pueblo! ¡Gobierno corrupto! ¡Asesinos! ¡Los pobres tienen hambre! ¡La tierra es para quien la trabaja! ¿Dónde están los desaparecidos? ¡Políticos sucios! En este cántico iba, cuando mi tío Mario, que por casualidad se paseaba por allí, me reprendió y por poco me arranca el brazo de un zamarrón, sacándome del gentío. Más tarde me explicó que se trataba de una manifestación popular y que yo no tenía por qué andar metido en esas “babosadas” arriesgando mi vida y la de mis familiares. Yo no entendi a lo que mi tio se referia. Le dije que creía que iban pa’ una fiesta donde darían sándwiches y gaseosas; él se sonrió y me llevó a la casa. No comimos tortillas ese día; mi madre no estaba muy contenta conmigo tampoco. Días más tarde, comenzaron a aparecer en el parque del pueblo, cuerpos mutilados, decapitados y torturados. La gente dedujo (mi tío Mario fue el primero) que eran los cuerpos de los que habían participado en la manifestación días antes. Reconocí una cabeza que tenia los ojos abiertos mirando al cielo la cual descansaba sobre un tumulto de cuerpos sin vida y me acordé del joven que me dio el cartel con letras rojas.

Esa fue la primera vez que vi una manifestación, a partir de ahí; han sido muy raras las veces que he participado en otras. Creo que el derecho a protestar de un pueblo, y demostrar su descontento en público, si no es respetado y garantizado en práctica por un gobierno, dicho gobierno muestra síntomas de corrupción y mala gobernación. La protesta es una queja del ciudadano colectivo que busca una solución a un problema de supervivencia inmediato, sea la educación, la alimentación, la mejora salarial u otros derechos civiles, y si el gobierno pone oídos sordos a tal queja, reprimiendo a tiros a los ciudadanos, torturándolos y obligándolos a defenderse, hasta puede llegar a hacerse y justificarse un conflicto armado, como en el caso de muchos países alrededor del globo terráqueo. La libertad de expresión debe ser respetada universalmente, y como dice el viejo adagio, “quien nada debe, nada teme.” ¡Viva la libertad!

Jerusalem Tierra de Guerras y Martirio

De un gigantesco peñón que se elevaba hasta besar la nube mas baja de Canaán, mas tarde renombrada Jerusalén, se erigió un templo al Dios de los hombres, pues ya dios se había hecho hombre, o el hombre se había hecho dios, no recuerdo muy bien el orden cronológico del suceso. El nombre del templo tampoco importa, basta con saber que era de índole Mono-teísta y se adoraba a un solo dios, el cual, según sus creadores, se comunicaba con sus adeptos en un solo y exclusivo idioma. O sea que para entablar comunicación con él, la persona tenía que saber hablar y leer el lenguaje sánscrito y proscrito de la divinidad, de lo contrario quedaba afuera de los arcos sagrados del paraíso. El decreto estaba claro, Dios era mono-lingue y extremadamente xenófobo con todos aquellos distintos a su estirpe. Era un Dios celoso, vengativo e implacable con todas las características mundanas y humanas mas bajas de la tierra. Simulaba mucho al Dios del viejo Testamento y al arcaico adagio: Ojo por ojo, diente por diente. Sin embargo, en aquella roca de la cual fue construido el primer templo, quedó fatalmente marcado el destino a seguir de toda la humanidad posterior. Aun en estos días, todavía se siente la cola del efecto domino que produce (en Gaza por ejemplo).

Mientras tanto, cuando la piedra del templo recién estaba siendo consagrada y transformada, históricos eventos transcurrían al rededor de Canaan, Jerusalén. Abraham, un mofo, que se burlaba de todos aquellos que creían en el politeísmo, encaminaba los primeros pasos en la creencia en un solo Dios. Ya de avanzada edad, y preocupado de que aun carecía de descendientes sanguíneos, se quedó dormido en la falda del gigantesco peñón. Esa tarde tubo un sueño en el cual, según él, se le urgía a procrear hijos. Eso le causó gran stress, pues su esposa Sarah padecía de timidez sexual desde hacía ya unas décadas. Al llegar a casa le confesó a Sarah lo del sueño, y sumándole sus propias interpretaciones convenció a Sarah de que aquel había sido un mandato de Dios. Sarah, no pudo más que aceptar la visión divina recibida por su marido y accedió a que se encontrara una solución, pues a Dios no se le puede negar nada.

Agar era una bella mulata de curvas finas con rasgos egipcios. Su belleza era tal que enloquecía a quienes la miraran a los ojos, razón por la cual en su calidad de esclava se le exigía que usara un manto para cubrirse el rostro. Una noche mientras se alistaba para meterse a su tálamo, suavemente despojándose de sus trapos, cuando Abraham infraganti invadió su cuarto con la intención de satisfacer su carne. Agar era una virgen de 13 años de edad, pero su belleza la hacia aparentar mas madura. Esa noche fue despojada de su virginidad. A partir de aquí, las visitas nocturnas de Abraham se volvieron mas frecuentes, y él lucia más robusto, más fuerte que nunca. Parecía, que Agar le había devuelto la juventud, la vida. No demoró mucho para que Sarah se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, pero se hizo la indiferente. Estos eran los días en los cuales un hombre podía darse el lujo de tener más de una mujer, pero también existía una jerarquía, la primera esposa tenía potestad sobre las otras que siguieran. Todo iba bien. Sarah y Agar se volvieron casi hermanas y hacían los quehaceres de la casa en paz y armonía, compartiendo el mismo hombre. Abraham se sentía realizado.

Al pasar el tiempo, Agar salió embarazada. Para entonces, Abraham corría la voz de que Dios le había prometido a través de sueños que sus descendientes serían los elegidos para reinar en el reino de los cielos. Nació Ismael, y Abraham era el hombre más feliz de la tierra. A medida crecía Ismael y se volvía la adoración de Abraham, Sarah fue sintiéndose abandonada y celosa, y comenzó hacerle la vida imposible y a demandarle mas tiempo con ella. Llegó hasta prohibirle a Agar que se acostara con Abraham. A todo esto, Abraham buscó consejo de su dios, pero los sueños con el mensaje divino no llegaban. Se le hacía difícil conciliar el sueño por las noches con Sarah reprochándole todo el tiempo, a todas horas del día.

Pronto, por intervención divina o por invención de la mente humana, Sarah salió embarazada con casi 70 años de edad. Nació Isaac, el segundo hijo de Abraham. Para entonces, ya Sarah no era la misma de antes. Había descubierto muchas debilidades en el carácter de su marido, y se había concienciado de su poder sobre él. Las leyes de los hombres de la época, asignaban al primer hijo como mayor hereditario de los bienes de la familia. Sarah aparte de ser astuta, estaba bien informada de los procesos jurídicos, religiosos y culturales del ambiente. Era tradición que las madres, y no los padres, daban la identidad étnica a sus hijos, y aprovechando que ella era la primera esposa de Abraham lo cual la ponía jerárquicamente en posición privilegiada, demandó a que Abraham cambiara su testamento y pusiera a Isaac como su único heredero. En cuanto a Agar, no había ley que la amparara y la defendiera en su condición de esclava, de objeto sexual. Así fue.

Una madrugada, con la luna, las estrellas y Allah de testigos, Agar fue desalojada de la casa de Abraham con su hijo Ismael en los brazos, y por orden de Sarah fue desterrada a peregrinar por los desiertos. La palabra “bastardo” entró al vocabulario común con connotaciones despectivas y sin respaldo legal. Y la fastidiosa frase, “los elegidos de Dios,” se propagó como fuego en hojas secas, la ceniza de tales inventos todavía contamina las páginas de la historia escrita por humanos. Pues los descendientes de Isaac monopolizan la imprenta del momento. Isaac e Ismael, medios hermanos de sangre, hijo del mismo padre Abraham, se volvieron feroces enemigos a muerte. 4.000 años de confusión y guerra han pasado, y todavía Isaac e Ismael no reconocen que la sangre que corre por sus venas proviene de la misma fuente. Todavía Isaac se niega a aceptar a Ismael como su hermano mayor. Todavía Isaac se niega a compartir su herencia con Ismael, sintiéndose el elegido de Dios, sintiéndose el dueño y amo del mundo. Reclamando derechos de propiedad exclusiva intelectual, por la creación de Abraham: el Mono-teísmo. Ismael, todavía deambula por el desierto incomprendido, jurando vengarse de Isaac por robarle su herencia. Dos hermanos, dos religiones, un perpetuo conflicto bíblico, un mismo padre. ¡Hay Jesús, sangre redentora, ayuda a estos hombres a encontrar la paz en esta tierra!

Resulta que hoy en día, todo parece estar escrito en piedra, y se le dan a esa piedra atributos sagrados y característicos humanos, como que si la piedra fuera un cerebro pensante, un dios. Hace 4.000 años que se construyó de aquel peñón saliente de la montaña un templo, una ciudad. Al principio la ciudad fue llamada, “La Ciudad de la Paz,” pero la realidad es que desde su construcción se ha bañado con sangre, y se ha convertido en la arena primordial donde todos los conflictos espirituales terminan una vez más en muerte y violencia. La sangre sigue lloviendo en Canaan (Jerusalen), pero la contienda ha reaparecido con nuevo nombre: religión y territorio (Sin embargo la piedra angular del conflicto aun sigue intacta).

Un Divorcio Moderno (cuento colorado)

Ricky y Pandora era una joven pareja de yuppies recién casados que habitaban un lujoso apartamento con vista panorámica al parque central del corazón de Manhattan. Ambos habían hecho su fortuna durante el auge tecnológico de los años 90, y habían pasado la luna de miel en un viaje espacial alrededor de la tierra auspiciado por la NASA. El precio: cinco millones de dólares por persona. Cuando a su felicidad matrimonial se refería, esta joven pareja no escatimaba gastos ni inhibiciones. Después de tres bellos años de casados, el sentimiento y las ganas de ser padres aumentaba en sus corazones, pero por más que trataban, Pandora no se embarazaba. Trataron todo el Kama Sutra, variando las posiciones de acuerdo al los movimientos de la luna y los astros, y nada. Por poco se rompen un hueso. Trataron métodos médicos artificiales y exclusivos, y el vientre de Pandora o el semen de Ricky seguían infértiles como las arenas del desierto de Nevada. Una lluvia de tristeza y sentimientos de culpa descendió sobre el joven matrimonio.

A medida pasaba el tiempo, la frustración de la pareja incrementaba a pasos de Goliat sin caites. Fue entonces que a Pandora se le ocurrió la brillante idea de visitar centros inconvencionales de toda índole con tal que su instinto de madre fuera satisfecho. Alguien le recomendó un medico brujo que ejercía en el (Spanish Harlem) barrio latino, cerca de la Marqueta en la calle116. El Brujo tenía fama de aliviar toda clase de maleficios, humanos y celestiales y hay gente que asegura haberlo visto convertirse en un murciélago y después en un querubín de san Pedro. Poseía la potestad sobre el bien y el mal, en pocas palabras, estaba hecho un dios el jodido brujo. Pandora entró al recinto del brujo cubano y observó un altar lleno de flores y olores de incienso que penetraba todo el pulmón. Un manto color kakadorado se caracoleaba alrededor de los hombros de una divinidad del panteón Yoruba que parecía reírse desde el centro del tabernáculo. Se sentó en una estera y comenzó a escuchar aquel charlatán.

-No cabe duda, a usted le han hecho un embrujo. Los caracoles no mienten nunca.

-No esta fácil la cosa, y el remedio va a costar una fortuna.

-Estoy dispuesta a pagar cualquier cantidad.

-Entonces aquí esta el antídoto.

Empacó los baños superticionicos que le recetó el brujo, compró tres velas coloradas en la botánica “Pégame pero no me dejes,” y se marchó con una sonrisa de esperanza en los labios. El precio de la consulta le ajustó al brujo para comprarse un coche ultimo modelo que venia deseando desde hace algunas navidades. Pandora siguió todo al pie de la letra como había sido indicado. Pasaron los meses y nada…

La relación de la joven pareja deterioraba a velocidad redoblada. Resurgieron los sentimientos de culpa, y los reclamos comenzaron hacerse insultos. Pronto llegaron a parecer perros y gatos sin tregua. La chispa que mantiene ardiendo al amor, se había extinguido de sus corazas chimeneas. Todo era pleito tras pleito, gritos y gritos. Todos los lujos del mundo, o la plata del planeta no daban abasto para aminorar aquella situación. La vida sexual de la joven pareja cayó en un abismo de olvido y malas mañas. Se evadían, fingiendo mala salud: dolor de estomago o dolor de cabeza. Ambos preferían mejor masturbarse y no hacer el amor. El coito se había convertido en el perpetuo recuerdo que ambos eran estériles. Al caer la noche, ambos simulaban cansancio y mal humor. El silencio y distancia por las noches, los gritos por el día, la frustración y la incomprensión se hizo rutina en aquel aposento frente al parque central. Ya el serafín lago del parque que se apreciaba desde sus ventanas, parecía una mancha negra o una cagada de dinosaurio sobre las rocas. La felicidad sentada en bancarrota…

A Ricky se le ocurrió la brillante idea de comprarle una mascota a Pandora, talvez así su mal carácter mengua, pensó. Consiguió un canino pastor alemán de tres meses y las cosas cambiaron un poco. Al pasar del tiempo, Rasputin, el perro, se convirtió en la adoración de Pandora. Ella le confiaba todos sus males, y el perro solo la miraba tristemente y agachaba su cabecita, cosa que le confirmaba a Pandora que Rasputin tenía facultades humanas. No pasó mucho tiempo y Rasputin se trasladó a dormir en la cama matrimonial y Ricky terminó en el sofá de la sala. El perro era tratado como un príncipe anglosajón, como esposo, y Ricky recibía trato de perro aguacatero. La situación empeoró cuando Pandora fue vista en público besándose francesamente con Rasputin. El trastorno había adquirido dimensiones siquiátricas. El perro tenía mejor vida que Ricky, pero a este no le importaba, siempre y cuando Pandora estuviese feliz. Al fin y al cabo, un beso no quita nada.

Un día, Ricky regresó a casa temprano de su trabajo en Wall Street (La bolsa de valores) y encontró a Rasputin haciendo uso de su larga canina lengua entre las piernas de su amada esposa en el sofá. Ella parecía gimnasta olímpica, con sus dos (bisagras) piernas abiertas de par en par, gimiendo y haciendo ruidosos sonidos exóticos. Un bote de miel de abejas junto con crema dulce y un racimo de uvas descansaba a un costado de la escena. Rasputin tenía calcetas blancas en forma de guantes en sus patas, y también se miraba embullado de placer. La escena rompía los esquemas del mejor fetiche griego imaginado. De repente, aun sin advertir la presencia de Ricky, Pandora vestida de aprendiz de dominatriz, comenzó a chupar un enorme miembro colorado y lechoso como si fuese dulce de feria. Rasputin, ya bien entrenado, trababa los ojos extasiado mientras hacia movimientos de entrada y salida con la cintura. El colmo llego a su límite cuando Pandora obligó a Rasputin a que la penetrara y el perro muy obediente la clavaba cuantas veces ella se lo pidiera. Ricky no soportó semejante desmadre, y tragándose el vomito fresco en su laringe, huyó de la escena negándose a creer lo que había presenciado. De alguna manera se sentía culpable…

A proporción que los días pasaban, aquel amor de Ricky y Pandora se volvía inrrescatable, y el idilio de Rasputin y Pandora se intensificaba al mejor estilo Romeo y Julieta, pornográfico. Ricky propuso que adoptaran un bebe, pero la fiebre de Pandora para con su mascota desbordaba en locura. Ella solo tenía ojos para el perro. Ricky hizo lo que pudo para salvar su matrimonio y nada… Semanas más tarde, Pandora como loca, buscaba a su mascota por todo el apartamento y no lo encontró. Salió a pegar carteles con fotos de Rasputin por todo el barrio, con recompensa monetaria asegurada para quien se lo devolviera. Parecía como que la tierra se lo había tragado. Los ataques de rabia que la sacudían por la perdida se las desquitaba con el pobre Ricky que ya no hallaba que hacer, ni a que santo rezar. Alguna gente aseguró haber visto a Rasputin detrás de una manada de perras en dirección al círculo de Colon (Columbus Circle) en la calle 59 con Broadway. Pandora acusó a Ricky de haber dejado salir a la calle al bendito perro. Rasputin no apareció nunca más. La demanda de divorcio la ganó Pandora que acusó a Ricky de negligencia domestica y mal cuchi- planchador. Ricky mantuvo su postura de caballero y accedió acatar el dictamen del juez.

Cuentan que Pandora, ha comenzado una cruzada por toda la nación con miras a encontrar a Rasputin, o un sucesor, para su canino adorado. La depresión la ha hecho perder algunos kilos. A todo esto, Ricky se ha comprado una linda perrita chihuahua con nalguitas de Barbie y ojos color burdel, es la admiración de la cuadra, el divorcio como que le vino bien.

La Ultima Aventura de Tres Pies (cuento colorado)

Se besaban con furia de amantes clandestinos. Ella ya estaba al tanto de la fama de él, le decían El Tres Pies. Ella era conocida en el bajo mundo de la infidelidad como la Insaciable, le fascinaba la verga con pasión zoológica

Ella se estremecía de uña a uña mientras él maniobraba y exploraba su clítoris rojizo, húmedo y candente. Los redondos pechos de la Insaciable, con un exagerado diámetro en los pezones, no daban abasto en la boca de Tres Pies. El parecía un chivito hambriento amamantándose sin saciar. Suavemente, con tácticas lingüísticas y eróticas, bajó hasta el ombligo y se entretuvo un instante haciéndole el helicóptero apocalíptico con la lengua. Ella lo agarraba del pelo y le hablaba suciedades al oído. El se encandilaba más. Al corto rato, ya ambos al borde de una erupción involuntaria, Ella le ordenó que se pusiera de espaldas planas en el piso y prosiguió a encaramársele, sentándose en su cara sin previo aviso. Tres Pies apenas tuvo tiempo para pillar una bocanada de aire, y luego comenzó a devorar aquella ‘pusy’ como león en hambruna de jungla. La Insaciable tenía una ‘cuca’ gordita, de labios gruesos, sanitariamente bien cuidada y bastante lechosa. Tres Pies se hacía las barbas y los bigotes, y aquél líquido, siguiendo las leyes de la gravedad, chorreaba profusamente sobre su cara, su garganta y oídos. El utilizaba su lengua corriéndola verticalmente por los costados labiales con velocidad perfecta, añadiéndole sorpresivamente unos dos que tres narizasos directo al ojo vaginal que parecía llorar a cielo roto de brama semental.

Mientras tanto, la Insaciable trataba de hacer magia roja para poder abrir su boca y abarcar aquella cabeza de anaconda brasilera. No de gusto le decían el Tres Pies. Por un instante le entraron ganas de salir corriendo del miedo, pues ella nunca había tenido semejante obelisco viril entre sus manos. Dudó poder con aquellas doce pulgadas, veinte libras de carne maciza. Aquello parecía una almágana de montaña para picar rocas, larga y cabezona. La Insaciable jugaba con el tronco, mientras mala- vareaba con las manos la bolsa testicular, peluda y arrugada de Tres Pies.

Segundos más tarde, Tres Pies tiene problemas ajustándose el condón, rompe tres antes de ajustarse uno a su medida, pero el condón solo cubre menos de la mitad, a pesar de ser mega-size. La Insaciable mira preocupada su ‘panocha’, que todavía no para de mojar o quizás de llorar. Con auto-lastima y un poco angustiada se hace aun lado los cabellos púbicos para evitar alguna cortadura accidental a la hora de la embestida. Tres Pies, fiel a su nombre, sin saliva y sin vaselina le introdujo solo media testa. En ese instante, ella creía que estaba abortando o pariendo un caballo, no contuvo el grito y lo empujó hacia atrás. Jugaba a la inocente. El volvió a intentar, ella se puso una almohada en la boca y le enterró las uñas en las nalgas y los dientes en una oreja. Esta vez le entró toda la cabeza, desgarrando suavemente todo a su encuentro. La Insaciable por poco se desmaya y sintió como su ‘cuquita’ mugía estirándose, acomodando la seria clavada que estaba recibiendo. Nunca había experimentado tal dolor mezclado con placer, ni cuando perdió la virginidad. Le rogó a Tres Pies que solo le penetrara la mitad, y que dejara la otra mitad para otro día, pero Tres Pies estaba poseído y no le importó, le clavó hasta el tronco. Ella seguía haciéndose la caperucita roja, fingiendo gemidos y actuando un pudor sin sospechas. Súbito, La Insaciable creyó que le habían roto la matriz y no atinaba si se estaba viniendo o si se le vació el intestino grueso, evacuando. Disfrutaba del morbo. Al empujar a Tres Pies para que este se la sacara, se escuchó el sonido que hacen las botellas de champaña cuando las abren: poohpp, junto con un grito moribundo que alarmó al barrio. Boby, el esposo de la Insaciable que se encontraba trabajando en el segundo piso corrió a su rescate. Al arribar a la escena, encontró charquitos de sangre y semen en el piso, y a su esposa desnuda con ataques epilépticos, retorciéndose como fiera herida en la alfombra. Experimentaba orgasmos múltiples compulsivos y placenteros, aun pidiendo más, gritando: "!No huyas bandido, No huyas! Ropa masculina y tres condones rotos yacían al lado del sofá.

De repente, se escuchó un alarido tenebroso, un grito-macho de dolor muy común en torturas chinas, venía del patio. Ahí estaba Tres Pies, al lado de la calle, desnudo tratando de recuperar su pie viril que al tratar de huir brincando la marquesina se le atoró en un alambre de púa, amputándole su preciado órgano de raíz. Capado, gritaba a pulmón abierto que pusieran su pie mutilado en hielo, luego cayó desfallecido. Aquella serpiente brincaba como con vida propia sobre la grama, pero luego fue aquietándose hasta quedar cadavéricamente inmóvil. Parecía la solitaria de Goliath.

Cuentan que Tres Pies, después de este episodio fatal, has sido visto en las carrozas de feria vestido de puta, luce feliz y tranquilo. Esta hecho una mujer nueva el canijo.

Hiereme Una Vez Mas (poema)

Hiéreme una vez más

De un tajo corta las arterias

De mi soso corazón sin paz.



Hunde de una vez por todas

Tu daga de vilipendio mordaz

En mis sadistas sentimientos

Alocados por tu querer huidizo.



Deja que sangre hasta vaciarme

En la espera de verte ir y venir

Gota a gota en cuerda floja

Con vértigo en los dientes,

Sin porvenir.



Desgárrame las entrañas

Con tus desaires inmerecidos

Hasta robarte una sonrisa

Incluso satisfacer tus mañas,

Mis deseos serán cumplidos

E ignoraré que me engañas.



Descalábrame una vez más

Aviéntame a los leones

De mi desden sin alias ni purgatorio

Y tus idilios impropios de sal y odio.



Has de mi orgullo un inodoro

Pues, no importa lo que hagas

Morir por ti es lo que añoro.

La Justicia Es Ciega Juanito (cuento)


¿Por que esa estatua tiene vendado los ojos con un pañuelo, sostiene una balanza en una mano y una espada en la otra? Le pregunta curiosamente Juanito a su padre mientras arrivaban frente a la Corte Suprema de Justicia. Simón, su padre, nunca se había hecho tales preguntas. Ambos se detuvieron antes de entrar, frente a la bella figura de bronce que majestuosamente adornaba la fachada del edificio, dándole aires Greco-romanos. Simón, no hallaba que contestar. Allí permanecieron por largo rato, admirando aquella agraciada figura.

-La justicia es ciega Juanito, contestó Simón, repitiendo el cliché popular.

-¿Pero si es ciega, entonces como juzga lo que no puede ver? Añadió su hijo.

Un largo silencio penetró el momento, luego Simón siguió explicando:

-Para eso tiene la balanza y para donde se incline así es el decreto. La espada es para asegurarse que su mandato es seguido al pie de la letra.

Juanito, con su revolucionaria imaginación, sequía con su interrogación, mientras Simón, carente de adiestramiento en criminología, hacia esfuerzos quijotescos por encontrar respuestas.

-Yo lo único que sé Juanito es que la Justicia es ciega. Ahora vayamos a lo que vinimos que el juez está esperando.

Simón estaba siendo acusado de robarse una gallina raquítica, un litro de leche cortada, un quintal de frijoles con gusanos, dos sacos de maíz enano y uno de arroz para pajaros, junto con veinte dólares en efectivo y medicinas genéricas para su moribunda esposa. Fue arrestado días mas tarde con las manos en la maza y, ahora asistía frente al juez que decidirá su suerte.

En su defensa, Simón confesó haber cometido el crimen cegado por la necesidad. Perdió su trabajo, con todas las prestaciones y servicios médicos, debido a la presente crisis económica mundial. También perdió su casa, después que el banco la embargara por pagos tardíos. Perdió todo, y terminó sucumbiendo a la desesperación que lo llevó a cometer el delito, que de acuerdo con los últimos términos jurídicos, es calificado de “crimen cuello sucio.” Juanito iba en función de testigo, a abogar por su padre, y tal vez, tratar de convencer al juez, el fiscal y el jurado, que su padre fue víctima de trastorno sicológico temporal, pues el hambre y la miseria ofuscaron su racional juicio.

Allí estaba Juanito, sentado al lado de Simón esperando la audiencia, intentaba levantar el recaído ánimo de su padre enfatizando que si la justicia era en realidad justa, entendería la noble causa que lo llevó a cometer el miserable robo y ofrecería una sentencia apropiada. Simón, se encomendó a Jesús y esperó su turno, pues el juez estaba a punto de dar sentencia a otro caso (crimen de cuello blanco) antes que el de él. Resulta que un famoso banquero, se había apropiado, maquiavélicamente, de cincuenta BILLONES de dólares, dejando prácticamente en la calle a miles de sus clientes. Comparando su caso con el del ladrón de profesión banquero y miles de crímenes de cuello blanco, el caso de Simón parecía robo de limosnas, las sobras que caen de la mesa del manjar. Juanito estaba casi seguro que su padre sería hallado culpable de una ofensa mínima, y por lo tanto sentenciado justamente. Siguieron esperando impacientemente con los nervios de punta.

Para la sorpresa de todos los presentes, pero no para todos los millonarios, el ladrón banquero, criminal de cuello blanco, fue encontrado inocente por falta de pruebas contundentes a pesar de las cincuenta victimas que atestiguaron en contra de él. A pesar de que miles de familias fueron embarcadas y despojadas de sus bienes por la compañía que el ladrón de cuello blanco representaba. A pesar de los pesares y de ser culpable indiscutiblemente, su súper-abogado de cien mil dólares por hora, encontró huecos en el sistema jurídico y manipuló todo a su conveniencia, presentando a su cliente como una víctima más de la crisis económica mundial y como un perfecto ejemplar y respetable miembro de la sociedad, digno de ser imitado por todo el mundo. Solo tubo que pagar una pequeña retribución y correr con los gastos del juicio, y claro, obsequiar una alta suma de dinero por debajo de la mesa. El criminal de cuello blanco salió libre, sin despeinarse y sin perder el sueño por todo el enredo que su ilimitada codicia lo había embotellado. El Juez le pidió disculpas por el mal rato guiñandole un ojo e invitandole a una partida de Golf privada. Una leve brisa de triunfo maléfico preñaba el ambiente.

Minutos en seguida se escuchó de labios del mismo juez:

-Simón Inocencio, por haber cometido un crimen de índole cuello sucio, está usted sentenciado a 10 años de prisión sin derecho a fianza por robo agravado e intento de contrabando de medicinas- Eructó el juez, sellando el destino de Simón, no sin antes descargar en contra del honrado acusado, una letanía por la falta de valores morales y malos ejemplos en la sociedad. Concluyó diciéndole, con tono profético adulterado, “Tendré que hacer un ejemplo de usted ante nuestra sociedad por que yo no tolero ninguna corrupción humana.”

En ese entonces, Juanito, que nunca fue admitido como testigo, se inclina y le susurra en el oído a su padre, “tiene razón papá, la justicia es CIEGA...” A lo que su padre contestó, " Ya no hay vergüenza en este mundo mijo, ya los valores han sido invertidos. A quien se roba una gallina le amputan la mano y a quien se roba el gallinero recibe un premio nobel."